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Kate Bolick

Solterona

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Kate Bolick creció pensando que acabaría casándose. Incluso tenía una fecha límite para hacerlo: los treinta años. Se concedió hasta entonces para estudiar, experimentar y decidir qué hacer con su vida profesional. Sin embargo, cuando llegó a la treintena ese deseo de casarse se había evaporado. Una nueva década cargada de ambiciones se abría ante ella. Y el matrimonio se convertía en una molestia. K. Bolick no ha escrito un libro de autoayuda ni una guía inspiracional. A través de su mirada y de su experiencia consigue explicar cómo la literatura de Edna St.Vincent Millay, Maeve Brennan, Edith Wharthon, Neith Boyce y Charlotte Perkins Gillman la ayudaron a apasionarse, a no buscar en los demás sino en ella misma, a vivir como una mujer que no necesita de nadie para construir su identidad.
This book is currently unavailable
398 printed pages
Original publication
2016
Publisher
MALPASO

Impressions

    Isabel Jazmín Angelesshared an impression3 years ago
    🔮Hidden Depths
    💡Learnt A Lot
    🎯Worthwhile

    Mucho por reflexionar después de esta lectura.

    Conejo Literarioshared an impression2 years ago
    👍Worth reading
    🔮Hidden Depths
    💡Learnt A Lot
    🎯Worthwhile
    🚀Unputdownable

    Fabulosa forma de analizar como el amor romántico y el matrimonio han sido un lastre en la vida creativa de las mujeres.

    10/10

    Alejandra Arévaloshared an impression3 years ago
    👍Worth reading

    Tiene detalles interesantes que te hacen buscar autoras, en mi caso casi todas las mencionadas eran de mi desconocimiento y eso me gustó. Por otra parte Lugo lo siento muy superficial respecto a los problemas reales de ser solterona. Está bien como introducción.

Quotes

    Esli Cancinohas quoted3 years ago
    Naces, creces, te casas.
    Retrasas tus ambiciones, crías a tu familia, el cáncer te golpea a la mitad de tu vida.
    Estaba convencida: tenía que vivir por mis propias aspiraciones, pero también por las suyas.

    Si tienes suerte, tu hogar no es sólo el lugar del que te vas, sino también un lugar al que un día llegas. A veces me gustaría no haberme ido nunca de Newburyport o al menos haberme quedado un poco más. Desde luego, aquélla fue la última vez que sentí que estaba en un hogar tal y como yo lo concebía, en un lugar donde cada taza de té y cada silla daban pie a la conversación constante que había sido la relación con mi madre, una conversación que pronto se desvanecería en un susurro y luego amenazaría con desaparecer del todo. A la crítica literaria que hay en mí le molesta su papel en este libro tanto como me molestaría un giro argumental hacia el sentimentalismo en una película. Todos hemos tenido madre; pocos queremos perderla. Ojalá mis vivencias trascendieran esta llamada tan obvia a su compasión como lectores y yo fuera una escritora distinta, pero no puedo borrar el hecho de que mi vida adulta comenzó aquella mañana de mayo en la que mi madre respiró por última vez.
    Fernanda Monsalvo Basalduahas quoted2 months ago
    Hasta el momento, contando a Edna Millay, había cinco mujeres así: la articulista Maeve Brennan, la columnista Neith Boyce, la novelista Edith Wharton y la socióloga visionaria Charlotte Perkins Gilman.
    gelletedechequelete.has quoted3 months ago
    la invitación incluía una película o una exposición, pero casi siempre era para cenar y copas o, con más probabilidad, copas y luego cenar, luego más copas, noches enteras a flote sobre un río de vodka y una botella (o dos) de vino (a lo que, por cierto, yo no po

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