Elena Correa

  • Irishas quoted4 months ago
    Llega a la casa con las manos apestando a lejía. Acaricia el pelo rubio de su hija y sueña que nunca entró en aquella habitación. Nunca sintió las bocas en su cuerpo. El aliento apestando a cerveza. Las ganas de gritar. El estómago ardiendo. Imagina que no trabaja en el hotel y que no tiene que limpiar los restos de otras vidas que nunca serán la suya.
  • Irishas quoted4 months ago
    mis padres se lo conté por videollamada porque apenas nos vemos, ellos casi no salen de casa. Tienen demasiado miedo a los golpes de calor y a los rayos del sol. Yo también he empezado a sentir ese miedo. Ahora que se acerca el verano, noto las patadas desesperadas del bebé en mi vientre y no puedo dormir.
  • Irishas quoted4 months ago
    se lo he contado a mi marido, pero las patadas del bebé a veces me parecen un reproche. Ya nadie tiene niños, solo quienes pueden costearse un solárium artificial o un hospital con aire acondicionado las veinticuatro horas para que el bebé no sufra ningún golpe de calor repentino.
  • Irishas quoted4 months ago
    Nos imagino a los tres viviendo en el campo, donde todavía queda algo de hierba verde y no se escucha el zumbido de los aires acondicionados.
  • Irishas quoted4 months ago
    Las veo asomándose a sus balcones mientras llenan sus pulmones de aire caliente antes de agarrarse a la barandilla y saltar para liberarse.
  • Irishas quoted4 months ago
    He leído mucho sobre bebés que han sufrido quemaduras en la piel cuando el sol está más alto, de niños que por un fallo del aire acondicionado han muerto en sus cunas, de criaturas con la piel tan clara por la falta de melanina que no pueden salir a ninguna hora del día, ni siquiera de noche. Las guarderías fueron cerrando poco a poco.
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