mis padres se lo conté por videollamada porque apenas nos vemos, ellos casi no salen de casa. Tienen demasiado miedo a los golpes de calor y a los rayos del sol. Yo también he empezado a sentir ese miedo. Ahora que se acerca el verano, noto las patadas desesperadas del bebé en mi vientre y no puedo dormir.