El fenómeno del “fetichismo de la mercancía” representa para Lukács un problema específico de la edad del capitalismo industrial, porque es solo en la era moderna que el intercambio de mercancías —el cual ha existido desde tiempos primitivos— resulta capacitado para ejercer una influencia sobre la “totalidad de la vida interior y exterior de la sociedad”, al punto de convertirse en una “segunda naturaleza”. Mientras que en las sociedades primitivas la aparición de la mercancía es episódica, en las sociedades capitalistas la mercantilización de los vínculos es universal. Entonces la reificación se divorcia de sus bases materiales y termina por abarcar todas las manifestaciones de la vida personal y social con el fin de acondicionarlas para “la completa autorrealización de la producción capitalista”.7 Esta tendencia encuentra su cumplimiento último en una “reificación de la conciencia”, por la cual la gente se vuelve incapaz de percibir que, detrás de las mercancías, se ocultan relaciones reales entre personas y queda convencida de que las mercancías mismas representan la verdadera existencia.