acuñado por Eric Trist y Fred Emery, para describir circunstancias de rápido cambio, alta complejidad y relaciones interdependientes que nos han llevado a niveles de incertidumbre nunca antes vistos. No es que el cambio sea nuevo, sino que ahora el cambio es continuo y no ya un evento con un comienzo y un final. El entorno actual es tan complicado que una sola mente, sin importar cuán hábil sea, no puede manejar la complejidad de la información. Y el cambio es dominante y no localizado, por lo que no hay forma de evitarlo. La turbulencia implica sorpresas, y se caracteriza por paradojas impredecibles e incontrolables, en que las decisiones deben tomarse con perspectivas incompletas y frecuentemente conflictivas, y donde los problemas son perseverantes, por lo que, al resolver uno, creamos otro más.