Amado Nervo

Un sueño

Fuertemente influenciado y tomando por piedra angular «La vida es sueño» de Calderón de la Barca, Amado Nervo implica en este cuento que toda vigilia es sueño y los sueños, nos permiten acceder, aunque sea por un sólo instante al mundo verdadero.
40 printed pages

Impressions

    ulises garciashared an impressionlast year
    👍Worth reading

    Estoy llorando
    Jajajaja
    Esta corto léanlo

    Sinhue_Masanshared an impression2 years ago
    🎯Worthwhile

    Un sueño, o dos sueños, o ninguno. ¿Cuál es la realidad?. Un cuento donde la realidad y los sueños se confunden.

    Dana Kalidshared an impressionlast year
    👍Worth reading
    🌴Beach Bag Book
    🐼Fluffy

Quotes

    Sinhue_Masanhas quoted2 years ago
    -¡Señor -replicó la princesa con voz apagada-, sois rey, rey poderoso; pero todo el poder de Vuestra Majestad no basta para aprisionar una sombra, ni para retener un ensueño!
    Michelle Machas quotedlast month
    -¡Oh, jurara que la he visto, que la he poseído, Mencía de mi alma! Era… ¿cómo te explicaría yo esto? Era como un coche que anduviese solo, merced a una mecánica que no acertarías a comprender. Volaba, Mencía, volaba… Y vivía yo, asimismo, entre muchedumbre de otras máquinas. Las había que almacenaban y repetían la voz del hombre; las había que, sin intermedio alguno, llevaban la palabra a distancias inmensas, y otras que lo hacían por ministerio de un hilo metálico; las había que reproducían las apariencias, aun las más fugitivas, de los objetos y de las personas, como lo hacen los pintores, solo que instantáneamente y de un modo mecánico; máquinas que escribían con sorprendente diligencia y nunca vista destreza, como no podrían hacerlo nuestros copistas, maguer sus abreviaturas, y con una claridad que en vano pretenderían emular nuestros calígrafos; máquinas que calculaban sin equivocarse jamás; máquinas que imprimían solas; máquinas que corrían vertiginosamente sobre dos bordes paralelos de acero… Yo habitaba una ciudad llena de estas máquinas y de industrias innumerables. Los hombres sabían mucho más que sabemos hoy, y eran mucho más libres… , pero no felices. Los metales que yo manejo con tanta fatiga y tan difícilmente trabajo, ellos los manejaban y trabajaban de modo que maravilla, y conocían además su esencia íntima, no a la manera de Avicena, de Arnaldo de Villanova o de Raimundo Lulio, que los tienen como engendrados por azogue y azufre, sino merced a las luces de una química más sabia; y habían descubierto otros nuevos, uno entre ellos que era acabado prodigio, porque en sí mismo llevaba una fuente de energía, de calor. Vestían las gentes de distinta manera que vestimos tú y yo, y vivían una vida agitada y afanosa; hablaban otro idioma. Y yo era rey, tenía ejércitos con armas de un alcance y de una precisión que apenas puedo comprender, y junto a las cuales nuestros arcabuces con sus pelotas, nuestras culebrinas de mayor alcance y nuestros cañones, serían cosas de niños. ¡Poseía flotas, no compuestas de galeras, galeazas y galeones, no construidas a la manera de nuestras naos, no movidas a remo o a vela, sino por la fuerza del vapor, del vapor de agua, Mencía, el cual escapaba de ellas en torbellinos negros!, y algunas se sumergían como los peces, y…
    Michelle Machas quotedlast month
    Se sabía de memoria los detalles de la mayor parte de estas obras maestras de metal que existían entonces en la Península, casi todas ellas en forma de quiméricas arquitecturas, en que la inspiración de los artistas no conocía límites para su vuelo.

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