junio, según recuerdo, Dave fue a Manhattan para una temida mesa redonda de autores. Uno de los participantes lanzó un manido ataque contra el rap, calificándolo de música violenta, antiblancos, antimujeres y con obsesión por la quincalla. Dave defendió a los artistas que él conocía, elogiando la destreza, los juegos de palabras y su ataque bronco y estridente a la petulancia sentenciosa y burguesa de la era Reagan. Le encantaban la posmodernidad natural del rap, sus canciones hechas de pedazos de otras canciones y los raperos que rapeaban que su rap era mejor que el rap de otros raperos. Las canciones sin tema alguno que sin embargo rezumaban apetito y personalidad.