¡Lo amé! De verdad lo amé, como chico trans es poco frecuente verse representado en la ficción y es aún menos frecuente verse bien representado, Yadriel es un chico trans, latino y gay, no podría sentirme más identificado. Que mencione cosas como que el binder le apretaba a momentos, que usaba botas con plataforma para verse más alto o que tenía que estar corrigiendo pronombres constantemente son experiencias tan cercanas.
El libro es bastante adictivo, no podía dejar de leerlo porque quería saber qué más pasaba. La trama de los nahuales me pareció excelente y despertó mi interés por su cultura. El toque mágico en ningún momento hace que pierdan realismo los personajes.
SPOILER: El romance es llevado con tanta naturalidad, ternura y magia que me conmovió muchísimo. Enamorarme de Julián me fue tan inevitable como lo fue para Yadriel.
Se convirtió en uno de mis libros favoritos y hasta quiero leerlo otra vez así que claro que lo recomiendo.
Después de mucho tiempo, sigo pensando en los personajes. Me sacó muchas lágrimas. Fue todo tan lindo. El final predecible y cliché, pero no por eso malo. El final lo sentí muy rápido, me hubiera gustado un poco más de relevancia a la madre de Yadriel (el protagonista), ya que fue algo muy mencionado en el libro, al igual que no cuestionaron su lealtad con la Dama Muerte. Me encantó la representación LGBTQ+ en un entorno mexicano, ya que es algo de lo que no he leído, pero suelo vivirlo constantemente. La representación mexicana en la comida y en las tradiciones dio justo en el blanco. Amé a todos los personajes, y me compadecí por sus situaciones, ya que es algo que realmente pasa, sobre todo con las deportaciones. Realmente es un libro muy bueno.
10/10