Para aprender a agradarse o a amarse a sí mismo, en primer lugar se debe indagar quiénes somos y cómo fue que llegamos a ser la persona que somos. Nuestro nombre no es nuestra identidad. Ni lo es nuestro desempeño como madre, estudiante o empleado. Somos más que el papel que desempeñamos en la vida” (Cecil G. Osborne).