No voy a mentir, me costó un poquito agarrarle el ritmo al libro, pero la narración es muy buena y eso me mantuvo enganchada.
Podría decirse que es la historia de su vida: una hija contando su viaje por la vida, como hasta los detalles más pequeños dejaron una marca lo suficientemente profunda en su ser para que, confirme iba creciendo, estas se volvieran parte importante de quien era ella y sobre todo, cómo la relación con su madre siempre tuvo un peso importantísimo a lo largo de su vida.
No es algo que recomendaría, la verdad. Siento que hay que tener mucha paciencia y ganas de sacarle a esta lectura algo que te haga reflexionar, pero tampoco me resultó taaan pesado como esperaba. Es más, las últimas páginas hasta las disfruté bastante.