La oscuridad de la habitación es completa, aunque al rato, justo antes de quedarme dormida, empiezo a distinguir todas las sombras y entre las sombras el cuadro, su imagen, esos colores silenciados arrastrados unos por otros donde la pintura habla de ella misma y no quiere rendirle cuentas a nadie más, ni siquiera a la luz.