—Bienvenida a casa, querida.
—¿A casa?
Aquella palabra me sobresaltó. Cuando la repetí, se me quedó atravesada en el cuello. No tenía ni idea de dónde me encontraba, pero sí sabía que estaba todo lo lejos de «casa» que podía estar. Y, sin embargo…
—Sí, ya sé que estás muy lejos de Kansas. Pero «casa» puede ser muchas cosas. Y tienes razón. «Estás» sola. Todos lo estamos. Y es algo que todos tenemos que aprender, antes o después. No obstante, si tienes que estar sola, ¿no preferirías estar sola pero entre amigos?