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Pier Paolo Pasolini

  • Veronica Bujeirohas quotedlast year
    Creo, y lo creo profundamente, que el verdadero fascismo es eso que los sociólogos, con excesiva bondad, han denominado «la sociedad de consumo». Una definición que parece inocua, pura
  • Veronica Bujeirohas quotedlast year
    Fascista
    Existe hoy en día una forma de fascismo arqueológico que sirve como pretexto para procurarse una patente de antifascismo real. Se trata de un antifascismo fácil que tiene como objeto y objetivo un fascismo arcaico que ya no existe ni volverá a existir nunca. Empecemos por la reciente película de Naldini: Fascista. Esta película, que se plantea el problema de la relación entre un jefe y la multitud, ha demostrado que tanto el jefe, Mussolini, como la multitud son dos personajes absolutamente arqueológicos. Un jefe como ese sería hoy totalmente inconcebible, no solo por la ineptitud y la irracionalidad de lo que dice, por el vacío lógico que hay detrás de lo que dice, sino también porque en el mundo moderno le sería imposible encontrar espacio y credibilidad. Bastaría con la televisión para anularlo, para destruirlo políticamente. Las técnicas de aquel jefe funcionaban en lo alto de una tribuna, en un mitin, ante las multitudes «oceánicas», pero no funcionarían nunca en una pantalla.
    Esta no es una simple constatación epidérmica, puramente técnica, es el símbolo de un cambio total del modo de ser, de comunicarnos entre nosotros. Y de la multitud, esa multitud «oceánica». Basta con poner la mirada un instante en aquellos rostros para ver que esa multitud ya no existe, que está muerta, que está enterrada, que son nuestros antepasados. Basta con eso para saber que ese fascismo no ha de repetirse nunca. He aquí por qué buena parte del antifascismo actual, o al menos eso que ha dado en llamarse antifascismo, es o bien ingenuo y estúpido, o bien presuntuoso y de mala fe: porque presenta o finge presentar batalla a un fenómeno muerto y enterrado, arqueológico, incapaz ya de asustar a nadie. Es, en definitiva, un antifascismo cómodo y relajado.
    Creo, y lo creo profundamente, que el verdadero fascismo es eso que los sociólogos, con excesiva bondad, han denominado «la sociedad de consumo». Una definición que parece inocua, puramente indicativa. Pero nada más lejos. Si uno observa bien la realidad y, sobre todo, si uno sabe leer en las cosas que lo rodean, en el paisaje, en el diseño urbano y, sobre todo, en los hombres, ve que los resultados de esta despreocupada sociedad de consumo son los resultados de una dictadura, de un fascismo con todas las letras.
  • Veronica Bujeirohas quotedlast year
    81 Por eso encontramos hoy más odio, más escándalo, menos capacidad para perdonar... Solo que este odio se dirige, a veces con buena fe y otras con perfecta mala fe, contra el adversario equivocado, contra los fascistas arqueológicos en vez de contra el poder real
  • Veronica Bujeirohas quotedlast year
    Este nuevo fascismo, esta sociedad de consumo, en cambio, ha transformado profundamente a los jóvenes, los ha tocado en lo más íntimo, los ha dotado de otros sentimientos, de otras formas de pensar, de vivir, de otros modelos culturales. Ya no se trata, como en los tiempos de Mussolini, de una disciplina superficial, escenográfica, sino de una disciplina real, que les ha robado y cambiado el alma. Lo cual significa, en definitiva, que esta «civilización de consumo» es una civilización dictatorial. En pocas palabras: si la palabra fascismo significa la prepotencia del poder, la «sociedad de consumo» ha convertido el fascismo en realidad.
  • Veronica Bujeirohas quotedlast year
    La realidad es la siguiente: para mí el lenguaje del cuerpo y de la conducta es importante porque es un lenguaje que equivale a otro; más aún, a menudo es mucho más sincero. Es decir, yo «leo» las caras del filme de Naldini y las caras reales que hoy me rodean como si fuesen discursos: al hacer una comparación, el resultado ha sido, por ejemplo, negativo para los dirigentes democristianos actuales en relación con los ridículos y arcaicos siervos del Duce. Nunca he dicho, no obstante, que esos «dirigentes» tengan un «soma» o un «sema» nazi. Esta es otra confusión de Casalegno. Lo que yo decía era que son los jóvenes fascistas de hoy los que son nazis de verdad.
  • Adal Cortezhas quoted10 months ago
    En el profundo silencio de la evocación sagrada,
    me pregunto entonces si, para ir al desierto,
    no hace falta haber tenido una vida
    ya predestinada al desierto; y si, por tanto,
    viviendo en los días de la historia —mucho menos hermosa,
    pura y esencial que su representación—
    no hace falta haber sabido contestar
    a sus infinitas e inútiles preguntas
    para poder contestar, ahora,
    a esta del desierto, única y absoluta.
  • barrerakarol06has quotedlast year
    realidad, lo que perseguía Pasolini era la felicidad. Como poeta, la buscó en el dialecto friulano, en el que las palabras
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