Rodrigo, como mi padre —dice Teresa Álvarez.
—No, Rodrigo, no. No olvides que un Rodrigo perdió a España —responde Diego Laínez.
—Al contrario, por eso mismo le pondremos Rodrigo. ¿Quién te dice que Dios no quiere que otro Rodrigo la salve? A Dios le gustan las frases.
* * *
Rodrigo, Rodrigo. Nació Rodrigo, va diciendo el viento, y la noticia se comunica de árbol en árbol, de estrella en estrella.
Nació Rodrigo, dicen los terrones de los caminos iberos. Nació Rodrigo.