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Ricardo Garibay

Quotes

elmayohas quoted2 years ago
Este irse acabando entre pedruscos, podredumbre, cuchillos, pesadillas, podrida tierra, bruscas cumbres enanas anavajadas que rasgan los pies, las piernas, el sexo, el hígado, pulmones acartonados, inmóviles, secos, inútiles, y gangrena por todas partes y los parientes intolerables, los hijos torpes, lejanísimos, impávidos, estúpidos, sin dolor, y una luz rojiza, amarilla, estridente, una negrura, un vómito inagotable, horribles ganas de orinar, de defecar, y la burla de los que llegan y paciencia y la turbiedad paralizante de un despertar a medias, de un dormir a medias, de un execrable umbral, palabras, visiones, voces, ruidos truncos, todo trunco, un mundo trunco que no acaba, que no acabará nunca, que nunca acabará, cuyo horror nunca acabará y la certeza peor: «Ya me voy», y paciencia, paciencia, paciencia, paciencia, paciencia.

Éste es dolor en serio, dolor sin poeta ni poesía ni palabras ni viento de otoño en las sienes. Esto es sufrimiento del cuerpo, sufrimiento verdadero, repartido minuciosamente hasta ocupar cada célula del cuerpo, hasta saturar de agujas cada rincón del espíritu, sufrimiento trampolín y paciencia para saltar hasta la vida eterna
elmayohas quoted2 years ago
—No creo.

—Como quieras. Pero los demás son todos.

Subrayó mucho su frase, se levantó y salió. El tono había sido despectivo, y decirme Ricardo —creo que nunca antes me llamó por mi nombre— encerraba no sé qué distanciamiento, que me inmovilizaba frente a él y me dejaba expuesto a ser señalado por él, y una urgente e impotente gana de zarandearme para hacerme entrar en razón. Su razón ha sido siempre la humildad, ocupar voluntariamente el último puesto; y siempre se ha lamentado de mi actitud, contraria. (Aunque esa humildad no ha sido seráfica jamás, sino desdeñosa, y el último puesto ha sido buscado, más que nada, para dejar la rebatiña a los mercaderes. Esto, tal vez, lo define mejor que el dibujo de líneas mansas o lacrimosas.)
elmayohas quoted2 years ago
Y fue que súbitamente mi padre supo que regresaban los síntomas, que regresaba la paciente, inmune, aterciopelada, cruel y dulce y necia e inasible descomposición de su organismo; supo que se despeñaba otra vez su laringe, su esófago, sus mandíbulas; que una estupidez celular se le endurecía detrás de la piel, rechazaba el agua de azúcar; esta insignificante congregación de tejidos y mucosas, omnímoda, despedazaba los medicamentos, se echaba a roncar cuando más urgencia había de que trabajara; inmisericordia de los bronquios, del estómago; la desesperanza era saber que la vida cerraba varias puertas de una vez, que la enfermedad era vigilia cierta; desesperanza de recobrar la salud, quedarse viendo una infinidad inapelable antes de entrar en esta certeza: la única realidad es el dolor, y después del dolor, Dios mío, ¿y después del dolor?… La mueca contrajo al mismo tiempo ojos y boca, movió la cabeza, derrumbó la carne, la agrisó, abrió los ojos, los llenó de soledad. Pero cómo digo, cómo. Un niño que se encoge bajo la amenaza del golpe; un esclavo frente a la libertad que fulguró un momento durante la compraventa y se cerró luego, inaccesible; el esclavo tras del amo que lo compra, adelante del amo que lo ha vendido; un hombre que sabe que dentro de él avanza, carcomiéndolo, petrificándolo, el cáncer y el cáncer es él mismo y cada hora de avance es una hora podrida en su contra. ¿Un niño? Tal vez no. Tal vez no. Tal vez confundo el gesto con otro que vi. Un hombre muy anciano, un hombre de sabiduría, que recibe en plena cara un bofetón, o mejor, que lo ve venir, y tan cierto está de que habrá de estrellársele, que por un momento deja de ser él mismo, para encogerse, idiotizarse, porque él era inmortal y el golpe que le viene es de muerte.

Y no lo consigo. No logro describir lo que estoy viendo. Faltan las arrugas tenuísimas alrededor de las comisuras, y cada arruga era inteligente, preveía, lloraba; falta el puñado de polvo sobre las cejas, la lámpara como una llaga más, el cuerpo y sus calambres delicadísimos, el desierto. Quién pudiera llevar a todo el mundo a ver lo que vi.

Es mi torpeza; pero tampoco el idioma sirve.

Impressions

Luisa Castañeda (Lu)shared an impressionlast year
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Me pegó hasta lloré

Giovanna Serafinshared an impressionlast year
🔮Hidden Depths
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Guadalupe odily Ramos Monterrososhared an impression2 years ago
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