Además, nunca se sabe, el mundo es tan bello y misterioso que bien podría haber ocultado su sistema a los más sabios para revelárselo a un diletante. En cualquier caso, si el interés del lector se limita a los testimonios antiguos relativos a las almas gemelas, las dos cartas iniciales bastarán para saciar su curiosidad. Pero si le tienta ahondar en la metafísica del amor, entonces mi consejo es que no se deje arredrar por la longitud del texto y no desista hasta el final