¿Cómo podría ser bueno que todos los estereotipos de la sexualidad femenina, —que el feminismo se ha esforzado por borrar—, ahora sean buenos para la mujer? ¿Cómo podrían empoderar los esfuerzos por lucir como Pamela Anderson? Y ¿cómo es que imitar a una stripper o a una estrella porno —mujeres cuyo trabajo es, en primera instancia, imitar la excitación— nos volvería sexualmente liberadas?
«Ser capaz de tener un orgasmo con un hombre al que no amas o ver Sex and the City en la televisión, eso no es la liberación.
Las adolescentes, en particular —a quienes el bombardeo de la cultura las acosa para que sean sensuales, que parezcan sexys— les resulta difícil aprender a reconocer sus propios deseos sexuales, algo que podría parecer un componente crítico del sentirse sexy.
«La pornografía es la teoría, violación es la práctica»
«Decir que la brecha se está cerrando no quiere decir que ya se haya cerrado», respondió. «No se puede poner desnudez masculina en la pantalla sin que sea censurada para menores de edad; no se puede poner desnudez masculina en un comercial de la manera en que se pone la femenina en un comercial y que este sea aceptado sin problema alguno. Quiero decir, todavía tenemos una desconexión debido a la actitud que tienen los hombres al sentirse incómodos al ser el objeto de deseo de las fantasías femeninas y sus miradas».

Ajá, sí, claro, es por la incomodidad de los hombres, porque las mujeres nos sentimos súper cómodas con eso. Nada tiene que ver que ellos nos vean como mercancía y nosotras a ellos no.

madres. Hemos conseguido un grado de libertad en nuestras vidas personales que ha sido ganado a pulso (y aún es amenazado). De manera gradual, penetramos los más altos niveles de fuerza laboral. Podemos ir a la universidad, practicar deportes y ser secretarias de Estado. Pero si miras a tu alrededor pensarías que lo único que todas queremos es quitarnos la ropa y sacudirlo.
Hacía apenas treinta años (lo que yo llevaba de vida), nuestras madres «quemaban sus sostenes» y protestaban frente a las instalaciones de Playboy y, repentinamente, nosotras nos poníamos implantes y usábamos el logo de Playboy como el supuesto símbolo de nuestra liberación. ¿Cómo había cambiado tanto nuestra cultura en tan corto tiempo?
espectro es amplio y la identidad de género es fluida
Incluso en un universo por completo femenino, hay un montón de mujeres que quieren ser como un hombre.
Solo hay una cosa: incluso si usted es una mujer que alcanza lo más grande y se vuelve como un hombre, siempre será como una mujer. Y mientras se piense en la feminidad como algo de lo que hay que huir, algo inferior a la masculinidad, usted también será considerada inferior.
En lugar de tratar de reformar las percepciones de otras personas —y de ella misma— sobre la feminidad, a la chica cerda y chovinista le gusta posicionarse como alguien que está por fuera de los límites normales del hecho de ser mujer.
Para empezar a actuar como negro (tomear), primero tendríamos que creer que existe una cosa que se llama negritud para representarla. De la misma forma, si vamos a actuar como un hombre, debe haber una masculinidad inherente a la cual aspiramos.
lugar de tratar de reformar las percepciones de otras personas —y de ella misma— sobre la feminidad, a la chica cerda y chovinista le gusta posicionarse como alguien que está por fuera de los límites normales del hecho de ser mujer.
cosifica ese sistema que lo atrapa.
Cuando un esclavista se lo lleva para venderlo, Tom queda, por un instante, sin sus grilletes; no existe la posibilidad de que huya porque tiene internalizado, por completo, el sistema en el cual él es una víctima. En realidad está convencido de que es propiedad de alguien, así que escapar sería robarle a su propio dueño, un crimen que ni sueña cometer.
Girly girl se ha convertido en la frase para describir justo lo que no quieren ser: una nenita debilucha. Las chicas femeninas son mujeres «que se mueren de hambre y se pintan las uñas cada maldito segundo», como lo dijo Anyssa; personas que no tienen nada mejor en qué pensar sino en su apariencia. Pero, al tiempo que la CCM echa a las girly girls de su vida social, está obsesionada con ellas para entretenerse.
las CCM no les interesa cuestionar el criterio bajo el cual se juzga a las mujeres, pues están demasiado ocupadas en juzgar a otras mujeres.
«mujer resquicio», una excepción en un campo dominado por los hombres cuya presencia, supuestamente, prueba su penetrabilidad (la frase fue acuñada por el libro de Caroline Bird Born Female: the High Cost of Keeping Women Down, publicado en, 1968).
Las mujeres que han querido ser percibidas como poderosas descubrieron hace tiempo que resulta muy eficiente identificarse con los hombres, más que tratar de elevar al género femenino a ese mismo nivel
Decidimos hace tiempo que un macho cerdo y machista era un tipo ignorante, pero la chica cerda y machista (CCM) ha saltado a una especie de estado exaltado. Es una postfeminista. Es divertida. Lo entiende. No le importa caricaturizar los estereotipos de la sexualidad femenina ni las respuestas ridiculamente machistas que estos reciben.
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