El conceptualismo crea una ruptura con el pasado artístico que es irreversible y expone la realidad de que toda obra de arte, de cualquier periodo, es una solución a un problema de su tiempo. Ya no es la relación hedonista o de belleza o de relación formal, sino que la obra es una pregunta que intenta buscar la mejor respuesta posible. Ese quiebre, en el que la problematización toma el escenario, es el paso de una producción basada en el análisis. En cierto modo es por ahí por donde entra el pensamiento artístico real, es la problematización total, racional e irracional, es la que abarca todo, es cuestionar todo (Camnitzer, conversación).