Edgar Allan Poe

La máscara de la muerte roja

Antonella Riverahas quoted2 years ago
Hasta los casos perdidos, para quienes la vida y la muerte son una misma broma, creen que hay ciertos asuntos con los que no se puede bromear.
J.Monegrohas quoted2 months ago
Hay fibras aún en el corazón de los más osados que no pueden tocarse sin que se emocionen.
Celeste Nair Aratahas quoted5 months ago
Que el mundo de fuera se ocupase de sí mismo.
Manuel has quoted7 months ago
Hasta los casos perdidos, para quienes la vida y la muerte son una misma broma, creen que hay ciertos asuntos con los que no se puede bromear.
Carlos Mondragónhas quotedlast month
reconocieron la presencia de la Muerte Roja
Carlos Mondragónhas quotedlast month
gigantesco reloj de ébano
Carlos Mondragónhas quotedlast month
tono escarlata, un rojo oscuro de sangre
Carlos Mondragónhas quotedlast month
Pero sólo en esta habitación el color de las ventanas difería del decorado
Carlos Mondragónhas quotedlast month
Pero permítaseme hablar primero de los salones en que se celebró.
Carlos Mondragónhas quotedlast month
Pero el príncipe Próspero era intrépido, feliz y sagaz. Con sus dominios ya medio despoblados, llamó un día a su presencia a un millar de amigos sanos y joviales de entre las damas y caballeros de su corte, y con ellos se recluyó en el apartado retiro de una de sus abadías amuralladas. Era un conjunto de edificios amplio y magnífico, concebido por el gusto excéntrico, aunque majestuoso, del propio príncipe. Lo rodeaba una alta y sólida muralla. La muralla tenía portones de hierro. Una vez dentro los cortesanos, se trajeron fraguas y enormes martillos y se soldaron los cerrojos. Decidieron que no hubiese modo alguno de entrar o salir, si alguien de pronto se dajaba llevar por la desesperación o la locura. Había abundancia de provisiones. Con tales precauciones los cortesanos podían desafiar el contagio. Que el mundo de fuera se ocupase de sí mismo. Había bufones, había trovadores, había bailarinas, había músicos, había Belleza, había vino. Dentro había todo eso, y también seguridad. Fuera estaba la Muerte Roja.
Carlos Mondragónhas quotedlast month
Hacía tiempo que la Muerte Roja devastaba el país. Nunca hubo peste tan mortífera ni tan horrible. La sangre era su emblema y su sello, el rojo horror de la sangre. Se sentían dolores agudos y un vértigo repentino, y luego los poros exudaban abundante sangre, hasta acabar en la muerte. Las manchas escarlatas en el cuerpo, y sobre todo en el rostro de la víctima, eran el estigma de la peste que le apartaban de toda ayuda y compasión de sus congéneres. En media hora se cumplía todo el proceso: síntomas, evolución y término de la enfermedad.
duranorozcojuanestebanhas quoted2 months ago
Había venido como un ladrón en la noche. Y uno a uno fueron cayendo los presentes en los salones antes festivos, ahora bañados en sangre, y cada uno hallaba la muerte en la desesperada postura en que caía. Y la vida del reloj de ébano se apagó con la del último cortesano. Y las llamas de los trípodes se extinguieron. Y de todo se adueñó la Tiniebla, la Corrupción y la Muerte Roja.
J.Monegrohas quoted2 months ago
Hasta los casos perdidos, para quienes la vida y la muerte son una misma broma, creen que hay ciertos asuntos con los que no se puede bromear
Diara Diazhas quoted7 months ago
Hay fibras aún en el corazón de los más osados que no pueden tocarse sin que se emocionen
Diara Diazhas quoted7 months ago
quienes la vida y la muerte son una misma broma, creen que hay ciertos asuntos con los que no se puede bromear.
Diara Diazhas quoted7 months ago
vida del reloj de ébano se apagó con la del último cortesano. Y las llamas de los trípodes se extinguieron. Y de todo se adueñó la Tiniebla, la Corrupción y la Muerte Roja.
Manuel has quoted7 months ago
Hay fibras aún en el corazón de los más osados que no pueden tocarse sin que se emocionen
Uxuehas quoted7 months ago
Había mucha belleza, mucha voluptuosidad, mucho de estrafalario, algo de terrible, y no poco de lo que podría haber ofendido.
Ivan Millanhas quotedlast year
Hasta los casos perdidos, para quienes la vida y la muerte son una misma broma, creen que hay ciertos asuntos con los que no se puede bromear.
Mafer O.Chas quotedlast year
Y reconocieron la presencia de la Muerte Roja. Había venido como un ladrón en la noche. Y uno a uno fueron cayendo los presentes en los salones antes festivos, ahora bañados en sangre, y cada uno hallaba la muerte en la desesperada postura en que caía. Y la vida del reloj de ébano se apagó con la del último cortesano. Y las llamas de los trípodes se extinguieron. Y de todo se adueñó la Tiniebla, la Corrupción y la Muerte Roja
fb2epub
Drag & drop your files (not more than 5 at once)