¡QUÉ goce, corazón, este quitarte,
día tras día, tu corteza,
este encontrar tu verdadera forma,
tierna, desnuda, palpitante,
con ese encanto hondo, imán eterno,
de las cosas matrices!
¡Corazón al aire,
resistente en tu fuerte vida débil
al ímpetu de todo el sentimiento,
al ímpetu de todo el pensamiento