Quotes from “Expiación” by Ian McEwan

Tengo demencia vascular, me dijo el médico, y son pocos los consuelos. Uno es la lentitud del proceso, que él debió de mencionar una docena de veces. Además, no es tan malo como el Alzheimer, con sus cambios de humor y sus agresiones.
Era a ella a quien echaba de menos o, para ser más precisa, a su hermana con Robbie. A su amor mutuo. Ni Briony ni la guerra lo habían destruido.
Entonces entrevió lo que representaba ser enfermera, y ansió diplomarse y tener aquella placa. Concebía la posibilidad de abandonar sus ambiciones de escribir y dedicar su vida a aquellos momentos de amor eufórico y generalizado
Todos los secretos del cuerpo quedaban al descubierto: huesos que asomaban entre la carne, vislumbres sacrílegos de un intestino o un nervio óptico. De esta nueva perspectiva íntima extrajo una enseñanza simple, una cosa obvia que siempre había sabido y que todos sabían: que una persona es, entre todo lo demás, una cosa material, que se rompe fácilmente pero que no es fácil recomponer.
Briony pensó más adelante que toda la formación que había recibido había sido útil, sobre todo en el capítulo de la obediencia, pero que todo lo que sabía sobre el oficio de enfermera lo aprendió aquella noche. Hasta entonces nunca
Ella sólo había querido hacer lo que creía que se esperaba de ella. Las normas, en definitiva, no las había inventado ella. Se las habían inculcado en aquellos meses anteriores, los miles de detalles referentes a un nuevo ingreso. ¿Cómo iba a saber ella que en la práctica no significaban nada? Estos
todos parecían idénticos, una raza primitiva de hombres oriundos de un mundo terrible
Nunca había perdido aquel placer infantil de ver páginas cubiertas por su propia escritura.
La práctica diaria de hervir, restregar, desempolvar y limpiar pasó a ser el emblema del orgullo profesional de las alumnas, al cual había que sacrificar toda comodidad personal
sobrevivir como un conjunto de hombres. Sin romper filas, sin precipitarse hacia los barcos, sin nada de que el primero que llegue se sirva el primero
Formarían filas fuera, en la carretera, y desfilarían hasta la playa. Cuadrados, a la derecha. Impondrían orden. Nadie en Cambridge enseñaba los beneficios de un buen orden de desfile. Reverenciaban a los espíritus libres, rebeldes. A los poetas. Pero ¿qué sabían de la supervivencia los poetas?
No has matado a nadie hoy? Pero ¿a cuántos has dejado morir
Era una locura salir en defensa del hombre, era abominable no hacerlo
Turner supuso que no podía hacer nada para ayudar a aquel hombre sin arriesgarse a que le lincharan. Pero era imposible no hacer nada.
Su complexión liviana contenía todas las causas de la derrota de un ejército
A medida que se congregaba más gente alrededor del corro, desaparecía el sentimiento remanente de responsabilidad individual. Una temeridad fanfarrona
tanta muerte y querer un hijo. Habitual
Era bastante ordinario ver
la nube de petróleo ardiendo se cernía sobre el paisaje como un padre colérico
El comandante tenía un bigotito de cepillo sobre labios pequeños y apretados que le podaban briosamente las palabras
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