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Lidia Zinóvieva-Annibal

Treinta y tres monstruos

  • Marisa Mirandahas quoted9 months ago
    Todas las cosas existen sólo en la medida en que participan de forma efectiva de lo verdadero, de la idea platónica. De lo contrario, se les prohibiría incluso su existencia condicional y relativa. Y cada una de esas amantes es también una Virgen. «¡Treinta y tres amantes! ¡Treinta y tres vírgenes!»
  • Marisa Mirandahas quoted9 months ago
    n todos los lugares desde los que me rodearon para pintarme me veía a mí misma.
    Pero ¿me reconocía de espaldas? ¿De costado? ¿En tres cuartos? ¿De perfil? Ni siquiera podía reconocer mi cara.
    Eran otras.
    No yo.
    Otra. Otra. Otra.
    Sencillamente otra. No era mi belleza. La que pertenece a Vera.
    Eran treinta y tres monstruos. Treinta y tres monstruos.
  • Marisa Mirandahas quoted9 months ago
    »A través de treinta y tres pares de ojos que te observarán atentos, quedarás reflejada en treinta y tres momentos eternos, inmutables, llenos de belleza…

    Vera al pintar a la protagonista (sin nombre) en Treinta y tres monstruos de Lidia Zinóvieva-Aníbal

  • Marisa Mirandahas quoted9 months ago
    —Amo tu cuerpo porque es hermoso. Pero no conozco tu alma. Ni siquiera sé si tienes alma. Tampoco la necesito, porque tu cuerpo es hermoso. Pero todo cambiará y tú envejecerás. Primero envejecerá tu cara. Tu cuerpo aguantará más tiempo. Tu cara envejecida no será más que una burla encima de tu cuerpo joven. Después tu cuerpo se secará y no será más que una burla para tus venenosos deseos. Será como la luz muerta del sol del crepúsculo, que desde las altas nubes se refleja en el agua… Débil, ilusoria. ¿Debería matarte y quedarme sola para siempre?
    Vera se había transformado en un ser aterrador.
  • Marisa Mirandahas quoted9 months ago
    Y cayó sobre la tierra. Creo recordar que había césped, pues la tierra olía a raíces y a hierba.
    Y yo besaba los blancos pies de aquella divina y perfecta belleza. Mi corazón la adoraba y la idolatraba de tal manera que se detuvo en el pecho.
    Y morí. Entonces una suave y lánguida dulzura corrió despacio por mis venas… Y me desperté, agotada.
  • Diego Zapatahas quotedlast year
    Todos lo sabíamos y callábamos. Lo sabíamos y callábamos con maldad. Sin remordimiento alguno. Sin remordimiento.
  • Diego Zapatahas quotedlast year
    Por supuesto, es necesario sangrar. Es necesario sangrar un poco más. ¡Oh, un mar! ¡Un pequeño océano de sangre! Porque las fuerzas corren por las venas…
  • Diego Zapatahas quotedlast year
    Quien puede sentir la tragedia a través de su persona está salvado. Es a la vez su héroe y su antagonista
  • Diego Zapatahas quotedlast year
    —No soy ninguna de ellas, porque yo soy tú. Y no soy nada más.
  • Diego Zapatahas quotedlast year
    Aquellos treinta y tres monstruos eran reales. ¡Reales! ¡Estaban vivos! Eran afilados pedazos de vida, momentos punzantes y plenos. Eran muchas mujeres diferentes. Y todas tenían su amante.
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