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Gina Berriault

Mujeres en la cama

  • Marcia Ramoshas quotedlast year
    a madre de Angela, en la silla de las visitas, elegantemente vestida a pesar de que el casquete y los tacones cubanos tenían ya una década, y allí estaba también Angela, de cinco años, con falda escocesa, zapatos de salón de piel negra, actriz nata, recitando la historia de esa terrible batalla entre Ivan Skvinsky Skzar y Abdul Abulbul Amir,6 las amenazas, los juramentos, los golpes.
  • Marcia Ramoshas quotedlast year
    Mi desorden había tomado posesión del lugar.
  • Marcia Ramoshas quotedlast year
    El miedo al ridículo asomó brevemente a su rostro. Volvió a dirigirse a mí—: Tú no pintas como tu hermana.
  • Marcia Ramoshas quotedlast year
    El matrimonio, por parte de ella, fue un acto de pánico. Durante la semana que pasaron juntos antes de que el barco zarpara, estuvo borracha día y noche: una borrachera desmelenada y medio desnuda que él confundió con una celebración. El re
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    distintiva.
    —Clara está enferma —le dije después de que nos dimos la mano.
    Los ojos marrones de Leo se abrieron sorprendidos
  • Marcia Ramoshas quotedlast year
    —¡Los coreanos no son chinos! —dijo en medio de la barra una mujer pulcramente vestida con traje gris y sombrero que balanceaba sus zapatos de salón en los dedos de los pies—. Lo ha comprado un coreano asquerosamente rico.
  • Marcia Ramoshas quotedlast year
    —¡Los coreanos no son chinos! —dijo en medio de la barra una mujer pulcramente vestida con traje gris y sombrero que balanceaba sus zapatos de salón en los dedos de los pies—. Lo ha comprado un coreano asquerosamente rico.
  • Marcia Ramoshas quotedlast year
    chicas revoloteaban a su alrededor porque era maduro, locuaz y estudioso, pero su vida transcurría en las bibliotecas, enfrascado en libros de arte y examinando cada escultura y pintura en los museos y galerías.
    Los estudiantes
  • Marcia Ramoshas quotedlast year
    Esperó ver de nuevo la aleta y el enorme cuerpo oscuro, pero no vio nada en el enorme cuenco de agua clara y luminosa, excepto por la mancha de sangre que se extendía a un metro
  • Marcia Ramoshas quotedlast year
    El enorme cuerpo negro deslizándose por delante, alrededor y detrás de ellos hizo que escaparan a la orilla con tanta torpeza y extravagancia como si jamás hubieran aprendido a nadar.
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