Y aunque no han pasado tantos años, tan solo los suficientes, hoy desde estos túneles, desde estas cuevas y guaridas, desde estas galerías y estas grutas y minas, algunas decidimos que debemos resguardarlo.
Las otras nos dicen las secretarias de la muerte.
También dicen que somos las guardianas de la memoria, las rastreadoras de restos, las carroñeras.
Ellas son las que miran, las que duermen, las que sueñan.
A nosotras nos dio la fiebre de memoria.
A tientas vamos rescatando documentos de ese mundo pasado, caduco; testimonios del colapso, palimpsestos apocalípticos, recuerdos de la resistencia, para poder entender cómo llegamos aquí y para poder todas germinar algún día como maíz, como brotes tiernos, como flores que embriagan.